ME DIRIJO A VOSOTROS
Pedid siempre solo Mi gracia, y os la concederé abundantemente. Porque Me alegro de vosotros en cuanto Me dirigís una sola petición … y jamás Me presentaréis un petición espiritual en vano, pues todo lo que sea necesario para salvación de vuestra alma, os lo daré siempre. Las gracias, sin embargo, son ayudas para la maduración de las almas … La gracia es todo lo que os concedo como un don, todo aquello que no habéis ganado por vuestros propios méritos … Las gracias son manifestaciones de Mi amor, pues este se esfuerza constantemente por brindaros ayuda, tanto espiritual como terrenal …
Y si ahora Me pedís clemencia, también reconocéis a vuestro Dios y Padre, Quien es el Único que puede y quiere concederos gracias. Porque Mi amor lo garantiza, un amor que os corresponderá por toda la eternidad. Jamás Me invocaréis en vano pidiendo clemencia y fuerza, porque Yo solo espero vuestro llamado para concederos lo que deseo concederos, para que seáis salvos. Y bienaventurado el que, en toda aflicción del alma y del cuerpo, siempre piensa primero en Mí, pues pronto se verá aliviado de su aflicción, ya que es simplemente un medio para dirigir vuestros pensamientos hacia Mí.
Pero una vez que hayáis alcanzado este objetivo, todos vuestros problemas desaparecerán y os beneficiaréis de una gracia que Yo os he concedido. Siempre estaré con vosotros en Mi gracia; os colmaré continuamente de dones de amor, y no tendréis que hacer nada más que aceptar estos dones de Mi amor, pedir Mi gracia, y la recibiréis en abundancia. Es un acto de misericordia cuando os concedo esta gracia porque transitáis por la vida terrenal débil y miserable, y necesitáis cualquier ayuda de Mi parte, que tal vez no hayáis merecido, pero que Mi amor no puede negaros debido a vuestra debilidad y miseria.
Así, que siempre sois sostenidos por Mi gracia, es decir, Mi amor misericordioso siempre os considerará según vuestra debilidad, y nunca os iréis con las manos vacías sin tan solo imploráis interiormente Mi gracia, si os encomendáis a Mí en cada debilidad o necesidad. Y donde quiera que estéis, yo camino entre vosotros; estoy con vosotros en todo momento con Mi gracia; os guio por los caminos que debéis tomar para vuestra Salvación; Yo comparto todo lo que os conmueve y guio vuestros pensamientos por el camino correcto. Y todas estas son gracias que no podéis valorar lo suficiente, son dones de amor que el Padre ofrece a Sus hijos; son pruebas de Mi amor por vosotros, que nunca termina. Por lo tanto, encomendaos siempre a Mi gracia, porque entonces también dirigís vuestros pensamientos hacia Mí, y entonces Yo Mismo podré estar con vosotros y protegeros de todo peligro para el cuerpo y el alma …
Amén